San José

San José
Muchas enseñanzas de Jesús (discursos, oraciones, encuentros, conversacio-nes…). De la Virgen, apenas tenemos algunas frases: las que dijo al ángel, a su prima santa Isabel, a los camareros de la boda de Caná… Pero ¿y de san José? No, de él no recordamos ni una sola palabra…

Lo que hace grande y elocuente a san José no son sus palabras, sino su vida: que estuvo siempre donde tenía que estar, haciendo en cada momento la voluntad de Dios. Como decía Pemán en El divino impaciente: «La virtud más eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer».

Hoy celebramos la fiesta de san José: honraremos su memoria y nos fijaremos en su ejemplo para imitarlo. San José es el esposo atento y servicial a su mujer, el padre adoptivo de Jesús que le protege y educa, el trabajador honrado que se esfuerza en hacer bien sus tareas, el hombre de fe que confía en el Señor en los momentos complicados de la vida (buscando alojamiento en Belén, en la huida a Egipto, etc.), es el hombre justo y obediente a los mandamientos de la ley de Dios. Muchos santos nos aconsejan: «Id a José»; en él tenemos un magnífico modelo e intercesor.

Manuel Vargas Cano de Santayana

(reflexión basada en Mateo 1,16. 18-21,2a / Lucas 2,41-51a)

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