Derrota la Depresión

Cuando una persona empieza a tener problemas con su normal relación diaria, sea de trabajo, de pareja o simplemente entre amigos, lo normal en la actualidad es decir que está sometido a mucho estrés.

Estrés de viene de la palabra inglesa «stress» que era utilizada en el área de la ingeniera de la resistencia de materiales. Así, se decía de la fuerza que se aplica a un objeto, que puede deformarlo o romperlo . En torno a ello había y hay muchas fórmulas matemáticas para calcularlo y así hacer que determinados materiales resistan las enormes construcciones, muy típicas de nuestra avanzada civilización.

En el año 1956 el fisiólogo autrohúngaro y posteriormente canadiense Hans Bruno Selye. introdujo el término a la medicina. Básicamente al estrés como una reacción a determinados cambios; un estímulo que provoca una reacción; y, una interacción entre los estímulos y las características del individuo.

Pero bien, aquí no vamos a exponer un tratado sobre el estrés, la verdad esa no es la intención. en realidad solo podemos ver los efectos de esa fuerza que soporta el ser humano en la actualidad. Sometido a tantas presiones que van desde un excesivo tráfico en la autopista, hasta esa ansiedad como respuesta por no saber que sabor de helado elegir. Cuando el estrés sobrepasa algunos límites, empieza a provocar enfermedades. Es común que la persona tenga resfriados seguidos, cansancio, problemas cardiovasculares por un lado y por otro, ansiedad y depresión.

Algunas investigaciones nos muestran que dos tercios de tiempo trabajo perdidos se debe al estrés. El trabajador actual, de oficina o calle, debe hacer el triple de esfuerzo para conseguir la misma compensación que hace veinte años. ¡Es evidente que algo pasa! En cuanto a los niños, ahora se ve que llevan en sus bolsos mucho más material que antes y en la búsqueda de disminuir ese peso gigante, les dan una pequeña máquina electrónica, la misma que hace más complicado sobrellevar las exigencias de la escuela. Que el preescolar debe empezar a los tres años de edad, insisten, y quieren que a los cinco ya sepan todo lo escrito por Shakespeare, mientras les hacen ver a un dibujo animado idiota como Dora la exploradora.

Los psiquiatras han notado éstos síntomas de estrés relacionado con el estudio en estos menores. Aún más tristemente, se ha encontrado que los bebés dentro del útero de madres embarazadas y deprimidas también nacen con los síntomas clínicos de depresión. ¡Hoy es la era, no del transbordador espacial, sino del estrés! dice un autor hindú.

Pero esta epidemia de estrés que vemos propagarse en todo el mundo no es de origen bacteriano, viral o físico. Es social y psíquico. La mayoría de las infecciones, la presión arterial elevada y los bloqueos arteriales son sintomáticos. El estrés se ha desarrollado a partir de una carrera irracional y ciega por el éxito material y el placer, con el resultado de millones de personas que terminaron no con oro verdadero, sino con el oro de los tontos, pirita de hierro, como lo hicieron millones de personas en Sudáfrica en la década de 1950. El placer materialista y el éxito son oro de tontos. Pero la ignorancia impulsa la ignorancia. Los números conducen números. «Las masas no pueden estar equivocadas», razona la gente para sí misma. «Sigámoslos». Al igual que un rebaño de ovejas que se siguen entre si y saltan a un acantilado con el razonamiento de que el lote anterior no podría estar todo equivocado. Los seres humanos «inteligentes» se apoderan tan fuertemente de la idea de que todos los actores, bailarines, cantantes, modelos, hombres de negocios, médicos, políticos, magnates informáticos ricos y famosos que están ante ellos, no pueden estar equivocados, ¡y ellos también eligen saltar del precipicio! «La locura en los individuos es algo raro», dijo Friedrich Nietzsche, «pero en grupos, partidos, naciones y épocas es la regla». ¿Sabía que incluso los psiquiatras pueden sufrir este estrés y depresión relacionados con la locura? ¿Qué levantará esta amenaza que se cierne sobre las cabezas de casi todos? Consistirá, dicen los expertos, en hacernos la pregunta fundamental: «¿Dónde radica nuestra autoestima básica?» Esta es una pregunta que llega a la raíz de casi todo lo que hacemos. La mayoría de las personas de hoy intentan construir su autoestima o su autovaloración en la posesión de riqueza, fama, estatus, buena apariencia y talento.

¿Pero esto es cierto? Veamos a esos famosos, podemos poner de ejemplo a Robin Williams, que parecía tan alegre y feliz de pronto se suicidó ¿Quien podría decir que a Williams le faltaba fortuna? En el Perú el ex presidente Alan García se suicidó al verse atrapado en la persecución sobre supuestos robos, su depresión y ansiedad fueron más fuertes y tomó su propia vida. Sólo dos ejemplos de dos espacios y culturas diferentes, Pero hay muchos más. Y esos son los modelos a seguir por un redil sediento de placer.

Pero la solución está dentro de tí. Ahí donde nadie ha ido. Como dice la antigua fábula, que cuando los dioses querían esconder la verdad, lo hicieron en el corazón de los hombres, porque allí no se tomarían la molestia de buscar. Porque primero irían a Siberia o a la Antártida pero olvidarían a su propio corazón.

«El Reino de los Cielos está dentro de vosotros» dijo el Dios hombre.

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