La Estatua

Después de la Segunda Guerra Mundial, algunos estudiantes alemanes se ofrecieron para ayudar a reconstruir una catedral en Inglaterra, una de las muchas víctimas de los bombardeos de la Luftwaffe(1). A medida que avanzaba el trabajo, surgió un debate sobre la mejor manera de restaurar la gran estatua de Jesús con su brazo extendido y con la inscripción familiar, «Ven a mí». El cual había sido destruido por fragmentos de bombas. ¿Deberían ellos intentat la delicada tarea de remodelar esas manos?

Finalmente los trabajadores llegaron a una decisión que aún sigue en pie. La estatua de Jesús no tiene manos, y la inscripción ahora dice: «Cristo no tiene manos, sino las nuestras».

(1) Fuerza Aérea Alemana

*Contada originalmente por Paul Brand.

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