Llegué a tiempo

Aquí relato otro caso de la vida real, incomprensible y que guarda muchos enigmas

Me escribió un mensaje de texto, diciéndome que quería hablar conmigo lo más pronto posible. Que algo incomprensible le había pasado.

Le cité para el día siguiente, y llegó ansioso y repitiendo: «Mira amigo, no lo vas a creer, y me pasó a mi, me pasó a mi».

Está bien, le dije, siéntate y cuéntame eso que no lo voy a creer.

Mira, empezó, ayer tenía que llegar a un punto en común, para encontrarme con lo integrantes del equipo, porque teníamos planificado ir a hacer un trabajo. Debíamos reunirnos a las 09:00. Desde mi casa hasta el punto de reunión, se tarda aproximadamente unos 45 minutos en carro, siempre que se cuente con las condiciones normales del tráfico. Pero justo ayer tuve un inconveniente y no pude salir de casa, sino hasta las 08:36, estoy seguro porque miré la hora en mi teléfono celular. Con la esperanza de llegar solamente un poco atrasado, salí.

Cuando avancé algo del trayecto, el tráfico se congestionó por una reparación imprevista de la calzada. Me preocupé sobre manera, porque estaba prácticamente atrasado y lo más seguro era que mis compañeros se marcharían sin mi.

Busqué mi celular para ver la hora y no apareció por ningún lado, entonces, lo único que hice fue imaginar que llegaba a las 09:05, pero por alguna razón, mi imaginación hacía saltar del 05 al 06.

Y así, salí del atasco y casi sin darme cuenta aceleré el carro, y a pesar de que los semáforos estaban la mayoría en rojo, yo me sentía como perdido en mi pensamiento de las 09:05 y que se saltaba a las 09:06.

Después del recorrido y casi sin tener conciencia del viaje llegué al punto de encuentro. Allí estaban los vehículos, lo que era prueba de que aún el equipo no partía. Busqué mis cosas y entre ellas encontré mi teléfono celular… y amigo mío, el reloj marcaba exactamente las 09:06.

dime tú, como pude llegar en 30 minutos un recorrido de 45, además porque el atraso del atasco no fue inferior a los 20 minutos, y luego los semáforos no ayudaron mucho.

Yo conozco el recorrido de mi amigo, es muy difícil hacerlo en 30 minutos, los atascos son verdaderos atrasos. Pero lo más impresionante es que él no tuvo la conciencia del tiempo, él sólo pensaba en las 09:05, aunque inexplicablemente su imaginación suplía a las 09:06. ¿Por qué, si pudo desaparecer más de veinte minutos, no pudo desaparecer sólo un minuto mas, para que se cumplieran las 09:05? No lo sé, pero el testimonio de mi amigo es creíble por la confianza que él siempre ha infundido en quienes le rodeamos.

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