Las reliquias de San Juan

En la baja Edad Media estaban muy regadas las devociones a las reliquias de los Santos. La Iglesia buscaba de alguna manera regular esta devoción, porque en muchos de los casos, estaba mal entendida y se hacía un mal uso. Entonces, en uno de esos intentos empezaron por inventariar las innumerables reliquias. Un día, en uno de los antiguos templos de Roma, los encargados encontraron dos cabezas de San Juan el Bautista, la una levemente más pequeña que la otra.

Los sacerdotes y toda la feligresía no eran capaces de decir o hacer algo, porque no sabían cuál era la cabeza propia. En eso, un ayudante muy sencillo dio la solucion: -Es muy fácil, dijo. -Si se fijan bien, la una cabeza es pequeña y la otra grande, por lo que la pequeña es de San Juan Bautista de niño, y la otra de adulto…..

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