Sábado de Pascua

Tanto el Sanedrín judío, el cuerpo gobernante supremo del judaísmo, como los once discípulos, los seguidores más cercanos de Jesús durante su ministerio público, se negaron a reconocer lo que era abrumador en su naturaleza y efectos. Para cada grupo, la resurrección de Jesús forzaría un cambio importante de todos los muebles en sus vidas. Para el Sanedrín. Las Escrituras y las tradiciones de sus antepasados habían alcanzado un cumplimiento inesperado y ahora deben ser reinterpretadas a la luz de Jesús. ¡Es toda la diferencia entre construir una casa y luego comenzar a vivir en ella! Para los discípulos. La resurrección de Jesús significó que el reino de Dios no los catapultaría al prestigio mundial, sino que les exigiría cada vez más.

En cualquier caso, la resurrección de Jesús se alejó más que las piedras que bloqueaban la entrada a su tumba. Arrojó las puertas al futuro, y nadie podía anticipar con anticipación qué tipo de vida se encuentra más allá de esas puertas. Hasta ahora, los líderes judíos podían controlar sus pasos individuales y hacer que las antiguas Escrituras se refirieran a sus preguntas y problemas. Al comparar y relacionar las tradiciones antiguas, se pueden encontrar respuestas aceptables. Para los discípulos inmediatos de Jesús, especialmente los once que lo siguieron de cerca durante su ministerio de predicación y sanación. el futuro podría ser controlado a través del poder milagroso de Jesús y su penetrante sabiduría. Sentados sobre los tronos con Jesús, ellos juzgarían al mundo.

Cada grupo ahora fue despojado de poder y control. Lo que bloqueó a los líderes judíos parecía ser el entusiasmo de la gente de Jerusalén, alabando a Dios por lo que vieron pasar en la curación del hombre lisiado. Los once estaban desconcertados y contrariados porque el primer anuncio de la resurrección de Jesús fue llevado por una mujer. María Magdalena, y por dos hombres relativamente poco importantes que ya habían decidido que sus esperanzas sobre Jesús eran un sueño salvaje pero desafortunado. Volverían a sus ocupaciones anteriores. Los once, además, estaban siendo enviados a una misión tan vaga y tan exigente que estaban aterrorizados.

En cada caso, un verdadero discípulo de Jesús está obligado a replantear que la primera tarea está dirigida a la persona de Jesús. Debemos amar y admirar a Jesús, consagrarnos a su persona sagrada, dar más importancia a la oración que a la acción, para darnos cuenta primero de lo que significa ser un discípulo de Jesús antes de tratar de difundir el mensaje. Los once ciertamente no estaban siendo llamados a una existencia contemplativa en el desierto; fueron convocados para ser apóstoles. A medida que avanzaban hasta los confines de la tierra, su proclamación de las buenas nuevas era llevar una cualidad de maravilla contemplativa y de devoción personal por Jesús.

A los líderes judíos no se les pedía que olvidaran sus tradiciones y Escrituras para contemplar a Jesús, como si solo en Jesús se resolvieran todas las preguntas. Ellos también, aun cuando se conviertan en seguidores de Jesús, como les había sucedido a muchos (Hechos 6: 7), continuarían recurriendo a sus sagradas Escrituras. Los escritores de los evangelios recurrían continuamente a la Biblia hebrea para entender el misterio de Jesús y predicar el mensaje de salvación.

Tanto a los líderes judíos como a los once se les exigió primero que aceptaran, ciegamente por amor abrumador, por la fuerza del misterio divino, que Jesús era el Mesías, el Salvador, incluso la descendencia de Dios, igual a Dios. Jesús arrojaría una nueva luz sobre todos los conocimientos previos. Cómo convergirían las promesas no se podría anticipar. El futuro pertenecía a Dios. Los discípulos de Jesús deben usar todos los medios humanos y, sobre todo, deben darse cuenta de que el amor de Jesús atraerá a los discípulos hacia caminos y caminos: nunca se sabe que existan. Jesús hará nuevas demandas, que hasta ahora el discípulo consideraría imposibles. La vida no puede ser controlada, porque el secreto de su misterio interior pertenece solo a Dios.

¿Estamos dispuestos y somos capaces de permitir que el amor de Jesús arroje tanta luz sobre nuestros planes para el futuro o sobre nuestro conocimiento e información, para que nos veamos más allá de nuestro control? ¿Creemos que Jesús ha resucitado en nuestras vidas, en nuestras esperanzas, en nuestros planes, en nuestra comprensión de la Biblia y la teología, en nuestra organización de la Iglesia, en nuestros deseos por nuestra familia? Si Jesús ha resucitado en el corazón de nuestra existencia, entonces nuestras vidas serán tan transformadas como sabemos que sucedió a los once y a los judíos.

Maria-Magdalena-anuncia-la-resurreccion-a-los-apostoles
María Magdalena anuncia la resurrección de Jesús

 

 

*Foto de Portada: MARÍA MAGDALENA ANUNCIA LA RESURRECCIÓN DE JESÚS.-VASILY POLENOV.-S. XIX XX 

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