Las Tumbas de los Amantes

LAS TUMBAS DE LOS AMANTES

Esta historia de amor, es como dando realidad al que reza: «si los muertos aman, después de muertos amarnos más. Sí, sucedió en Holanda, en los primeros años del siglo XIX, cuando en los Países Bajos existía una virtual guerra de religiones, sorpresivamente para nosotros, eran entre facciones de los católicos versus los protestantes.

Pero hubo una pareja que se enamoró, él protestante y ella católica. Sufrieron mucho por unir su amor. Eran perseguidos por los dos bandos con un odio digno de una película de terror. Hubo varios intentos de incendiar su casa; varias tentativas de agredirlos y de destruir sus negocios. Impedirlos de comprar en muchas de las tiendas de la ciudad, y el acto despreciable de ahorcar a sus dos perros. Sin embargo, la pareja se unió en matrimonio y sobrevivió los ataques por cuarenta años. Rompiéndose únicamente por la muerte del coronel J. van Gorkum, cuyo cuerpo fue reclamado inmediatamente por los protestantes, que tenían ya su propio cementerio, y para evitar la supuesta condenación eterna, debía ser sepultado en los jardines protestantes, pese al dolor de su amante esposa.

Efectivamente, el cementerio de la pequeña ciudad de Roermond, fue dividido en dos por un gran muro, de ésta manera se mantenían separados los muertos de las dos religiones que predican el amor y la unidad. Y no solo los muertos, sino que cada comunidad tenían sus propios periódicos, sus propias tiendas, todo estrictamente separado para no contaminarse con los otros. Pero el voraz salvajismo no puede romper el amor.

Era 1843 cuando se casaron, y durante cuarenta años sufrieron del dolor del desprecio, pero fue mucho mayor el gozo de su amor y su unión. Dos religiones distintas y dos clases sociales diferentes, demostraron que todo se  logra con la entrega y el perdón.

Fue en 1880 cuando falleció el coronel JWC van Gorkum, y ocho años después fallece su adorada esposa la dama JCPH van Aefferden, quien poco antes de morir rogó a su párroco, que la enterrara junto a su esposo, aunque él estuviera en el cementerio de los herejes; sin embargo cuando se levantó para el cielo, los protestantes no permitieron que una católica fura enterrado en sus predios, y el obispo del lugar, ordenó se la entierre en los mausoleos familiares de ella.

Pero el cura párroco tenía una promesa que cumplir, y al momento del sepelio, hizo que la enterrasen junto a la gran pared de ladrillo. Luego fue en busca del pastor protestante y le explicó su problema. Los dos decidieron hacer algo para cambiar la situación. Del lado protestante se decidió mover al coronel hacia al otro lado de donde se encontraba ella, junto al muro de la discordia . El párroco, de sus fondos, mandó a construir dos torres en las tumbas y saliendo de cada una de ellas un brazo, que aprieta la mano de la otra, en señal del gran amor que sentían, y que ahora prefigura su unidad en la eternidad.

 

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