Me quedo con los viejos

Me quedo con los viejos, excelencia

Anécdota del Papa Juan XXIII *

Sabida es su gran amistad con Herriot. Al presidente de la asamblea nacional francesa le gustaba bromear con el nuncio Roncalli y ponerle en cordiales aprietos. Un día discutían los dos amigos sobre quiénes eran mejores, si los jóvenes o los viejos.—¿Qué opina su excelencia?, ¿quiénes le parecen mejor? —preguntaba Herriot. Sin dudar un instante le contestó el nuncio:

Mire Presidente, a las personas les sucede lo que al vino: algunos, según van envejeciendo, se convierten en vinagre; pero otros, los mejores, con el paso del tiempo mejoran más y se transforman en vino de solera. Decididamente, me quedo con los viejos que se transforman en buen vino, excelencia.

*Contada por Constantino Benito-Plaza

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