Esencia

Estaba el discípulo un poco preocupado y absorto en sus meditaciones, que en un momento, ya se volvieron especulaciones. Se preguntaba, entre otras cosas, como es posible que tengamos que cambiar y no poder ser los mismos. Es una injusticia se decía sí mismo. Yo quiero ser siempre lo que soy.

Encontró a su maestro caminando junto al lago y le contó sus cavilaciones. Le expuso sus preocupaciones lo más sinceramente posible.

El maestro le miró y le dijo: La esencia del ser humano es inmutable. En realidad no cambia. Lo que cambia es lo externo. Nuestra misión es reencontrarnos con ese ser inmutable que reposa dentro de cada uno de nosotros.

Imagina la montaña de un volcán. Podría estar cubierta de nieve y los vientos soplar muy duramente sobre ella, pero en su interior su núcleo seguiría igual.(*)

Los cambios que suceden a su alrededor no tienen importancia. Quizás a sus faldas y estribaciones alguien cosecha un viñedo; otro, tal vez tenga plantaciones de trigo. O vive un pueblo con sus industrias. El volcán por dentro sigue en equilibrio; sigue siendo lo que es: un volcán.

Ese volcán es como somos nosotros. Por fuera hablan mal y nos critican. Tenemos un sinnúmero de problemas que resolver. Pero siempre nuestra esencia es la misma.

Pero maestro, interrumpió el discípulo, ¿de donde procede ese equilibrio y esa esencia?

Hijo mío, el núcleo de la montaña está alimentado por un núcleo mayor. El del planeta Tierra. La montaña es calor como es el de la Tierra, así como nosotros somos perfección que proviene del Perfecto. Nuestra integridad es producto de la divinidad, que también es parte de nuestra esencia. Nuestra divinidad proviene del Todo Divino: Dios

Un gran santo de la antigüedad dijo una vez: Dios se hizo hombre, para que el hombre se haga Dios. He ahí el misterio revelado. (**)

Yo sé, continuó el maestro, que el ejemplo del volcán se queda corto en relación a lo que estamos tratando, pero así somos nosotros, tratamos de entender con nuestros paradigmas.

Los cambios son importantes, como por ejemplo, las estaciones para el agro, asi como los humanos necesitamos cambiar las perspectivas. Pero eso sucede fuera. La esencia se mantiene dentro.

“El Reino de los Cielos está dentro de vosotros” dijo el Maestro de maestros. (***)

Maestro y discípulo caminaron juntos hasta el crepúsculo….

(*) Una analogía muy similar del volcán con el interior humano, la plantea el Dr. Brian Weiss en su libro “Los Milagros Existen”

(**) Frase de San Atanasio de Alejandría.

(***) Lucas 17, 21. Biblia.

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