Un Desconocido

El muchacho estaba triste. Sentía soledad profunda; dentro de sí el mundo se había perdido. Pensó en pasar un momento a solas junto al lago. Miró el horizonte con la Luna sobre el agua. Un espectáculo hermoso pero a la vez tenebroso.

¿Por qué siento miedo? Se preguntó. Es el lago que desde niño conozco y me acompaña. Se fijó un poco más y miro una silueta. Era un hombre que caminaba sobre el agua, pero extrañamente le faltaba una pierna.

Se concentró aún más en esa visión y estaba parado frente a él.

No tengas miedo, le dijo. Sólo soy un espectro que vaga por este lago, porque aquí encontró la muerte. Quédate tranquilo muchacho, ya me voy…

Dio la vuelta y empezó a alejarse flotando y con un quejido en sus labios raidos. El muchacho reaccionó y gritó: ¡Espera! Quiero hablar. Soy un chico que ha perdido todo.

Se volteó sin drama, sin sustos y sin gracia. El frío se volvió intenso en los huesos del muchacho; el color de la Luna se volvió de sangre. Su corazón palpitó a gran velocidad. Impávido y sin movimiento. Estupefacto escuchó la voz sepulcral del espectro que le decía:

¿No tienes nada? ¿Lo perdiste todo? Levanta la cabeza, alza el mentón; abre los ojos. Tu corazón late y resiste el terror; tus huesos sienten el frío de un demonio. Tus ojos pueden ver un ectoplasma amargado. ¿Y no tienes nada?

Este lago es hermoso con sus peces. Su aroma de ciprés y pino. Su color azulado. Sus ardillas corriendo y los robles ofreciendo su fortaleza.

Verdad. Si no ves y sientes todo eso, no tienes nada.

Me recuerdas a un chico que vivía en una cabaña cercana. Era igual que tú. No tenía nada y estaba sentado frente al agua.

Un día de esos encontró la muerte aquí; un día se vistió de espectro. Un día le habló a otro chico que decía no tener nada…. Pero un día se acabó su castigo y uno de esos chicos fue su reemplazo… Que tengas una hermosa eternidad solitario muchacho…

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