Ángel o ECM

En la montaña todo es misterio. Una luz fugaz en la noche puede ser El ánima de un condenado; un ruido puede traer la nostalgia y a la vez a un espanto tratando de quemar a su víctima. El silencio nocturno es atrayente y profundo; hay quien gusta de sentarse y mirar la estrellas esperando que una fantasía se haga realidad…

Una noche como cualquiera, un hombre, una mujer… miran el horizonte a la luz de la Luna y cree que logró alcanzar el Cielo; es que mirar en silencio es un placer inescrutable.

Esa fue especial, la luz subió por la quebrada y se paró a unos diez metros. Flotaba como una lámpara sostenida por alguien, pero no era alguien. Se acercó a mirar, sin considerar el miedo dio los pasos, un pequeño ruido lo paró; continuó y al estar junto a la luz miró que flotaba sola. Nunca había oído ninguna leyenda sobre esto, nunca entre todas las que contaba el abuelo. No era una luz mala, no era un demonio buscando destruir, no era de fuego abrasador; era sólo una luz blanca suspendida a un metro y medio del piso.

Por un momento dudó lo que veía; y al instante dudó de lo que oía. Era una voz que no hablaba, sólo resonaba en su mente. Ven, le decía, ingresa en la luz, sólo debes entrar con tu mente. Tócame un instante y estarás dentro.

El terror inundó su rostro pero no fue óbice para tocarla. El preciso momento que lo hizo, sintió flotar y moverse a gran velocidad. No, no era un agujero de gusano, era solamente un vuelo luminoso, un instante inexplicable de libertad absoluta.

Era una sensación de llenura espiritual. Sin vacíos y sin miedos.

No había nadie. La voz no la volvió a escuchar. Todo era luz. Al poco tiempo y a lo lejos miró una silueta, era una mujer esbelta como de unos treinta años. Se acercó y muy amable le dijo: “Hijo mío, te esperaba. Pero no es tiempo para que conozcas esto, debes volver”

Se sorprendió un poco pero ello no le impidió preguntar: ¿Quién eres? -Soy tu abuela, respondió.

Un golpe repentino en el pecho le hizo abrir los ojos. Ya no flotaba, ya no había esa luz maravillosa. Sólo un foco sobre él. Un señor ahí presente le saludó: -Amigo, haz vuelto. De seguro tienes un Ángel que te cuida. Estuviste a punto de caer por el barranco, te sostuvo un pequeño arbusto y estuviste como flotando, hasta que los paramédicos te rescataron…*

*Historia contada por un amigo que asegura fue real y prefiere el anonimato.

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