Unos Reyes Magos

Desde lugares muy lejanos, de la India, de Persia y Caldea, unos Reyes magos, cada uno por su cuenta, hicieron unos cálculos precisos y vieron en el cielo una estrella. Por revelación supieron que se trataba de una gran señal que los guiaría hasta el Mesías esperado por los hebreos.

Gaspar, Melchor y Baltasar, cada uno desde su reino, organizaron un viaje hacia aquel lugar para rendir culto al Dios-Hombre prometido.

Cuando sus cálculos los llevaron a Jerusalén, se encontraron mientras fueron convocados por el rey Herodes, quién, según dijo, también quería dar culto al nuevo rey de los Judíos.

Juntos fueron hasta Belén en donde encontraron al niño Cristo. Una vez que concluyeron su misión regresaron a sus tierras… Sin embargo, éstos hombres poseedores de un profundo conocimiento sobre Dios, y dedicados a mucha oración, una vez más recibieron una revelación: debían abandonar sus reinos y dedicarse por el resto de sus vidas a la oración.

Encargaron sus reinos a sus respectivos sucesores y el de origen indio, Baltasar, esperó a los otros dos para construir una Iglesia con un convento, para dedicar su vida a la oración. Muchos años estuvieron allí, orando en cada jornada. Un día, mientras estaban dedicados a la oración, recibieron una nueva revelación: que a pesar de sus diferentes edades harían su tránsito al Cielo en un mismo día y hora. Prepararon una cripta en su Iglesia y cuando fallecieron, según fue su voluntad, fueron allí depositados sus cuerpos mortales.

Sus restos estuvieron allí por algunos siglos, hasta que Santa Elena, madre del gran emperador Constatino, los llevó hasta Constantinopla y los depositó en la Basílica de Santa Sofía.

Otros siglos más estuvieron en Santa Sofía, hasta que el emperador Mauricio los llevó a Milán. Seis siglos más reposaron en la hermosa ciudad italiana. Milán entró en guerra contra el Sacro Imperio con tal fiereza que el emperador Federico I el Barbarroja, pidió ayuda a la jeraquia eclesiástica de Colonia. Una vez recuperada la plaza, el Arzobispo de Colonia elevó súplicas al emperador, para que permitiera llevar las santas reliquias de los tres Reyes Magos a su ciudad, para construir en su honor una catedral gótica. Accedió Barbarroja y los restos pasaron a reposar en una hermosa urna dentro de la mejor representante de arquitectura gótica de toda la cristiandad: La Catedral de Colonia.

En el siglo XIX, la incredulidad de la humanidad llevó a que se abrieran las urnas. Encontraron tres esqueletos de tres hombres, que según las investigaciones serían de edades diferentes.

Hasta la actualidad siguen reposando esas santas reliquias en Colonia, aunque nadie cree que sean de verdad de los Reyes Magos.

*Textos de referencia: John of Hildesheim El Libro de los Reyes Magos (Historia Trium Regum.)

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2 comentarios sobre “Unos Reyes Magos

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