Apuntes sobre Tutankamón I

En el Egipto antiguo las costumbres eran dictadas por el Faraón, y cada vez que éste pronunciaba su decreto debía ser obedecido. Akenatón, uno de los grandes reyes de aquellas tierras llegó al trono con la más grande de las intenciones: Crear un estado monoteísta, y por ende, eliminar a la inmensa cantidad de dioses que pululaban en las vidas de los toda su cohorte y súbditos en general.

De ahora en adelante, el Dios del Sol será el único en recibir culto por parte de todo el pueblo. Los sacerdotes deberán cambiar sus rituales a unos acordes al nuevo poderosos y único dios. 

Él mismo, Akenatón, en la práctica pasó de ser un Faraón a ser un sacerdote de Atón. Este rey sacerdote contrajo nupcias con la hoy más famosa que ayer Nefertiti. Leyendas van y vienen sobre éstos reyes solares. Leyendas que cubren de misterios la verdad.

Akenatón en su empeño de cambiar la religión de Egipto, trasladó lacapital de la vieja Tebas a la novel Ajetatón

Pero su pueblo y sobretodo sus sacerdotes tenían miedo de éstos cambios. No es facil aceptar el cambio repentino de mil quinientos años de tradición religiosa. Creían que era la elemental herejía contra el orden constituido. Los sacerdotes apoyaron porque era el Faraón, más no porque había llevado la verdad al Egipto. Murió el faraón y también Nefertiti. El culto monoteísta tenía los días contados.

 

El único hijo del faraón muerto era Tut ank Atón, quien fue guiado por el sumo sacerdote Ay para que retornara a Tebas. El niño Tut así lo hizo. La capital volvía ser la famosa y gloriosa Tebas. El Faraón niño cambió su nombre por Tut Ank Amón, para retomar el nombre de los dioses antiguos y volver a la antigua religión tradicional del Egipto.

Fue Ay quien conducía el gobierno, aseverando que el beneplácito del rey niño.

 

La historia de Tut Anj Amón, es sorprendente y llena de misterio. Las sospechas de crímenes y discordias rodean a este joven rey de la dinastía XVIII. Muy joven, tuvo que contraer matrimonio con su hermanastra Anjesenamón, cuando ella apenas tenía nueve años de edad. Los dos menores gobernaron Egipto por diez años. A la edad aproximada de 19 o veinte años, Tutankamón murió repentinamente. No se sabe exactamente como sucedió, pero su esposa quedó sola y sin hijos, y sobre todo sin tener a quien le suceda en el trono. La costumbre era que ella contrajera matrimonio con algún príncipe para que pueda tomar el gobierno. Al no existir ningun noble vivo en las tierras de Egipto, Anjesenamon intentó con desesperación escribió al rey de los Hititas, que le diera a uno de sus hijos en matrimonio para que fuera éste quien suceda a Tutankamón. El rey Hitita al principio incrédulo, no tomó en cuenta la carta de Anjesenamón, hasta que ella volvió a escribirle. 

Cuando el rey hitita envió a uno de sus hijos, éste murió asesinado en la frontera, sin que se sepa como. 

Mientras tanto en Egipto, el consejero Ay hacía todo lo posible por convertirse en Faraón. Ante la imposibilidad de que Anjesenamón volviera a contraer nupcias, parece que Ay sí lo hizo, o al menos eso es lo que piensa. Se han encontrado pruebas de que Ay ciertamente sucedió a Tutankamón, aunque no hay prueba fehaciente de que haya contraído matrimonio con la reina.

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