Recordando al Jilguero

En Los Andes hay de todo. Las papas se comen cocidas y los cuyes asados, pero más al norte hacen unas sopas deliciosas con los mismos ingredientes. Los Andes no cambian, se perfeccionan. Desde Venezuela hasta Chile y la Argentina se llena pueblos y tradiciones. No hay mejor lugar que Los Andes, lo sabemos.

En su paso por el Perú han dado frutos de constancia y valentía, y de arte, del mejor arte mixto entre españoles y nativos.

Una introducción así es para contarles sobre Ernesto Sanchez Fajardo, el Jilguero del Huascarán, un músico autodidacta de la región de Ancash, a las faldas del grandioso Huascarán, un monte majestuoso digno integrante de la cordillera andina.

Nació en el distrito de Bambas, provincia de Corongo, en Ancash el 28 de noviembre de 1928.

En su carrera interpretó muchas canciones, así como escribió y compuso muchas otras. No hay peruano que no haya escuchado «Marujita», que muestra ese tono de montaña con sabor a luz.

Este artista hizo de todo; sus biógrafos gustan de llamarle «polifacético», porque componía una canción al igual que legislaba; lo hizo a favor de la cultura peruana desde la Asamblea Constituyente de 1979; es que también era líder comunitario, también luchaba por su pueblo.

Falleció el 23 de diciembre de 1988, y con este pequeño artículo le rendimos justo homenaje.

En 2008 se decretó nombrarlo «Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana» de manera póstuma y declarar a su obra musical como «Patrimonio Cultural de la Nación»

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