Balanza


En el antiguo Egipto existía la creencia de que cuando un ser humano moría, este debía ser juzgado. El dios Annubis o dios de los muertos recibía a los que partían a este viaje sin retorno para guiarlos convenientemente. Los llevaba a la «Sala de la Dos Verdades»; una vez allí, Annubis lo llevaba para que el alma del viajero sea pesada. Debía ir con los datos correctos de pureza e impureza, para poder enfrentar el juicio de Osiris. El contrapeso era la «pluma de Maat», que representaba la verdad, la virtud y la justicia universal.

El peso del alma o el corazón o «ib», se tomaba como representación simbólica de la vida del viajante. El corazón tenía la facultad de guardar los pensamientos, conciencia y moralidad más profundos en la vida terrestre que termina.

Solo las almas que después del juicio eran declaradas puras, podían ingresar al paraíso egipcio conocido como los Campos de Aaru; las otras eran arrojadas a las fauces de Ammyt, el devorador de los muertos, con lo que al corazón egipcio se lo borraba del libro de los inmortales y era olvidado para siempre. 

La balanza siempre ha sido considerada el símbolo de la justicia, del equilibrio. El hombre (ser humano) tiene la doble tendencia, hacia el bien y hacia el mal, y con la balanza se simboliza la búsqueda del equilibrio y armonía de los contrarios; el justo peso diría el venerable anciano.  

La balanza con igual significado es usada en la astrología. Ella marca el equilibrio entre el mundo solar y la manifestación planetaria. Representa también las relaciones humanas consigo mismo y con los demás, siempre como manifestación del equilibrio que debe existir.

Carl G. Jung ya sostuvo que la balanza simboliza el equilibrio que debe existir entre el lado derecho del cerebro, que rige el espíritu, con el lado izquierdo que rige la materia. La balanza cósmica, en un lado el Karma y en otro el Dharma.

Adelante…

 

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