El Círculo del 99

Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, había un rey triste, que en oposición tenía un sastre muy alegre. Cada vez que el sastre llegaba a palacio, lo hacía cantando alegremente; parecía que bailaba de la felicidad. Su rostro distendido y su actitud serena, bondadosa y alegre.

El rey se puso a pensar en la felicidad de este sastre. Lo mandó a llamar y le dijo:

– Dime el secreto de tu felicidad.

99 monedas el-castillo-de-cristal¿Secreto Majestad? No tengo ninguno. Su Majestad, pero ¿por qué estaría triste?. Tengo un taller de sastre que sirve al rey y a su Cohorte. Visito el palacio regularmente y se me permite pasear por sus jardines. Mi esposa, mis hijos, están muy contentos; además por benevolencia de su Majestad tengo holgura en mi economía. ¿Por qué estaría triste?

El rey muy escéptico se quedó pensando, por un momento quiso decapitar al sastre por esconder su secreto, pero no lo hizo y lo mandó a salir de su presencia. Mientras pensaba en lo pobre que era el sastre y que eso era más que suficiente para ser feliz, mandó llamar a su mejor consejero y le preguntó:

– ¿Por qué el sastre del rey y la cohorte es feliz?

– Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo del 99.

El rey sorprendido preguntó “¿Fuera del círculo?”. SÍ, su majestad, dijo el anciano consejero. Estar fuera del círculo es lo que hace que no sea infeliz, y al entrar al círculo, entonces se vuelve infeliz.

-A ver, no entiendo, entonces ¿como salió de allí?”

-Su Majestad, él nunca entró. Para que me entienda, el sastre deberá entrar al círculo. Y para eso lo haremos con un experimento, claro, si su Majestad está dispuesto a perder a su mejor sastre. -Lo estoy, lo estoy respondió el rey.

Le vamos a dar la oportunidad de entrar al círculo, una vez allí, a pesar de saber que eso lo hace infeliz, no podrá evitar quedarse dentro. Es la forma en que funciona todo.

– “¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?”

Muy bien, ésta noche iremos a su casa, Usted deberá llevar una bolsa con el número exacto de 99 monedas de oro

Una vez junto al taller del sastre, adherida a la bolsa el consejero puso una nota que decía:

99 monedas bolsaESTE TESORO ES TUYO. ES EL PREMIO POR SER UN BUEN HOMBRE.
DISFRÚTALO Y NO CUENTES A NADIE CÓMO LO ENCONTRASTE.

La dejaron junto a la puerta y se marcharon.

Cuando el sastre encontró el tesoro se estremeció. entró en su taller y regó las monedas en su mesa de trabajo. Era una montaña de oro en monedas. Inmediatamente se puso a contarlas poniéndolas en montones de diez. Empezó a contar: 10, 20, 30, 40… pero el último pilo estaba más pequeño, faltaba una moneda, estaban 9, lo que hacían 99 monedas. ¿Pero como es esto? se preguntó. Lo dejaron afuera y me robaron, eso fue lo que pasó, se decía. Empezó a contar otra vez, y nuevamente estaban solo 99 monedas.

99 no, se dijo, 100 sí. Que falte una moneda es incompleto, el 9 es incompleto. Cien sí es completo y cualquiera podría ser rico teniendo 100 monedas, pero 99 no. Se quedó pensando un momento y se dijo: Está bien, ¿Cómo conseguiré esa  moneda que me falta? Si trabajo en Palacio, tal vez con el Duque que también tiene cohorte. Si, así, y si no alcanzo trabajaré también las noches. Lo lograré, en unos diez u once años tendré la moneda 100, y al fin podré dejar de trabajar, y me daré un hermosa vida.

Mientras el Rey y su consejero miraban por la ventana, el rostro del sastre se volvió tensa. Sus ojos bondadosos cambiaron a la amargura. Sus mejillas se estriaron y su ceño se frunció. Mientras esto sucedía se volvía a repetir a sí mismo: Lo lograré, no importan los sacrificios, once años y seré rico.

El sastre había entrado al círculo del 99

En el tiempo siguiente puso en práctica su plan y consiguió más clientes, y trabajaba «muy duro»

Un día entró a la estancia del Rey. Refunfuñaba y hablaba solo. Irritado.

El rey del dijo: -¿Que te pasa? ¿A dónde se fueron tus cantos?

-Lo importante su Majestad es que yo cumpla mi trabajo. Aquí su traje, hago eso, trajes, no soy el bufón.

Un poco más y el rey buscó un nuevo sastre. Era muy difícil ser tomado las medidas por un amargado.

Cuento adaptado del original de Jorge Bucay

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Un comentario sobre “El Círculo del 99

  1. Que buena historia, me siento identificado, por que todos en un momento nos fijamos unicamente en los que nos falta y no nos damos cuenta de lo que tenemos! a lo mejor somos más afortunados de los que Podemos valorar de nosotros mismos, solo por buscar lo que nos falta.
    Amor, Paz y Confraternidad

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