Los Fantasmas de Fuego

En España hay muchas leyendas de misterio, de fantasmas y de todo tipo de enigmas. Son leyendas son tiempo que nos muestran a tan hermoso país de cuerpo entero.

La leyenda del Castillo de Pedraza es muy famosa, yo pienso que el 99% de los españoles la conoce. Y no solo eso, sino que si le preguntas a uno sobre ello, te la contará apasionadamente, así como me sucedió a mí.

El Señor de Pedraza que habitaba el Castillo era muy querido. Don Sancho de Ridaura era generoso y por eso tenía el apoyo de sus siervos y vasallos. Un día, como era en esas épocas, tuvo que partir a la Batalla de las Navas de Tolosa, una guerra encarnecida contra moros, que ventajosamente salió victorioso. Es cuando regresó muy feliz a su castillo, en donde esperaba ver a su esposa Elvira, aunque ella no lo esperaba con mucha emoción.

Las dudas empezaron a carcomer a Don Sancho y en su desesperación llamó a su criado de confianza para preguntar lo sucedido. El criado le contó que el nuevo capellán parecía muy cercano a la señora, y que incluso, alguna vez, es posible que éste haya ingresado a los aposentos de Doña Elvira. Don Sancho no confiaba en fray Roberto, quien fue enviado por el monasterio para reemplazar al capellán anterior que había fallecido.

En todas sus investigaciones, Don Sancho descubrió que Fray Roberto, había sido el antiguo novio de Elvira, y que por ésta casarse con él, habían roto su compromiso, y el joven se había recluido para siempre en el convento. Sus dudas habían terminado, Estaba convencido de lo que sucedió y buscó venganza.

Entonces Don Sancho anunció una cena en el castillo, en la cual entregaría una distinción a alguien que ha dado mucho por su feudo. Así lo hizo, y en la noche, sentó a su derecha a Doña Elvira y a su izquierda a Fray Roberto, y dirigiéndose a éste empezó un discurso, diciendo que va a condecorar a alguien que ha prestado servicios al castillo, y que el premio lo tiene bien merecido. Llamó a sus sirvientes quienes le llevó un paquete, que cuando lo abrió apareció una corona de hierro brillante con dos punzones de hierro ardiente en su base, e inmediatamente se la puso al asustado fraile, a las palabras de, «En recompensa por tus servicios»

Mientras tanto Doña Elvira huyó hacia sus habitaciones, a donde Don Sancho la siguió en su búsqueda, pero la encontró en su cama yaciendo muerta con una daga en su pecho.

Los invitados a tan suntuosa cena huyeron entre el fuego que empezó a cubrir el castillo. De Don Sancho no se volvió a saber, pero de Fray Roberto y Doña Elvira encontraron las cenizas de sus cadáveres en los escombros.

En la actualidad, la gente dice que en noches de Luna llena, entre las murallas del Castillo, se divisan dos siluetas coronadas de fuego…

 

 

El Fantasma de Belchite

 

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