El Pacificador

Hace mucho, mucho tiempo, una joven mujer tuvo un extraordinario sueño, en él venía desde los cielos un niño al que llamaría Deganawida, quien se convertiría en el gran mensajero del Creador de todas las cosas. Con su gran poder se convertiría en un mensajero de paz, bondad y armonía para los pueblos. En medio del embarazo la hermosa joven fue increpada por su madre, que se avergonzó mucho porque la novel mamá no estaba casada; exigió de manera drástica que le dijera quien era el padre del bebé. La joven no sabía aquel nombre, porque lo recibió dentro de sus sueños.

La anciana muy alterada pensó que la obra era de algún malvado hechicero, y esperó que naciera para deshacerse de él. Hizo tres intentos de ahogarlo en el río, pero el niño volvía sano y salvo a los brazos de su madre. Una noche la abuela tuvo un extraño sueño, un ser de luz se le apareció y le dijo que el niño no tenía padre mortal y que fue enviado para hacer la obra del Creador de todas las cosas, por lo que ella no debía interferir. La madre de la joven cambió su actitud y a partir de ese momento ayudó en la crianza del bebé.

El niño crecía muy saludable en cuerpo y alma; cuando cumplió los siete años, anunció que debía cumplir una gran misión en este mundo para  lo que debía apartarse a estar en soledad. Durante muchos días ayunó y oró para obtener la guía necesaria a su misión. Era un joven que mientras crecía demostraba más su valor. Tenía poderes excepcionales. Fuerza y sabiduría eran los tonos normales de su vivir

Cuando se convirtió en un hombre se dirigió a su madre y a su abuela, les dijo que llegó el momento de iniciar su gran misión; construyó una canoa con la piedra blanca y partió a detener guerras y a unir a todas las naciones indígenas. Se despidió con mucho valor aunque con un poco de tristeza porque sabía que nunca más las volvería a ver. Cruzó el Lago Ontario con rumbo hacia el sur.

Deganawida fue conocido como el Gran Líder Pacificador. Se cree nació por el año 1550 en el seno de los hurones. Llegó al corazón de los pueblos con su mensaje de paz y esperanza; decía que todos los hombres son hermanos, y de esa manera acabó con las grandes matanzas y el canibalismo.

Deganawida y su amigo Hiawatha convencieron a las cinco tribus iroquesas para que hicieran las paces y se unieran en una alianza de amistad, en lugar de persistir en sus intentos de destruirse mutuamente, es lo que después se conoció como la Liga de los Iroqueses, que tenía un código de paz que instauraba una forma de gobierno muy parecida a la democrática, y que además, permitía la participación activa de las mujeres.

Muy valiosa fue la intervención de el pacificador, tanto que se convirtió en leyenda…

 

Saludos

deganawida y Hiawatha

 

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